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Regreso a Keynes PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Lunes, 19 de Enero de 2009 18:42

Periódicos Frontera y La Crónica de Baja California
Víctor Alejandro Espinoza

La crisis económica de los años ochenta se caracterizó por graves desajustes en el ámbito de la “oferta”. En consecuencia, se abrió la puerta para una redifinición del modelo económico que hasta entonces había tenido vigencia. Fue la oportunidad para que arribaran al poder líderes conservadores que marcaron toda una época y que ideológicamente predicaban la hegemonía del “mercado” sobre las políticas emanadas del Estado de Bienestar. Fue el turno de liderazgos como los de Ronald Reagan y Margaret Thatcher.


A principios de 1990 los organismos financieros internacionales, el Congreso, el Poder Ejecutivo de Estados Unidos, la Reserva Federal y los centros académicos asesores elaboraron un decálogo de medidas económicas conocido como el “Consenso de Washington” cuyos destinatarios eran los países de Latinoamérica. Pronto las recetas económicas adquirieron el rango de programa general adoptado en el mundo occidental. Dicho programa fue conocido desde entonces como “Modelo neoliberal”. Pero las prescripciones económicas se vieron acompañadas ideológicamente por la primacía del mercado sobre las políticas estatales. Francis Fukuyama, actualmente profesor de la Universidad Johns Hopkins en Washington, escribió un libro (“El fin de la historia y el último hombre”) que se convirtió en la referencia teórica del neoliberalismo y que preconizaba el “fin de la historia” donde no cabían alternativas al capitalismo sin Estado. En el centro de la estrategia se colocó la retirada de la intervención gubernamental de la economía. Toda la actividad, incluyendo los servicios sociales, deberían ser regulados exclusivamente por la oferta y la demanda del mercado.
En México se sentaron las bases del nuevo modelo a partir del gobierno de Miguel de la Madrid. Pero sería durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) cuando se asumieron radicalmente las recetas neoliberales y que prosiguieron con los gobiernos de Ernesto Zedillo (1994-2000) y Vicente Fox (2000-2006). Hoy, el modelo ha entrado en crisis. Hay un consenso generalizado de que no se puede salir de la recesión con las prescripciones de antaño. A ello se suma la llegada a la presidencia de Estados Unidos de un líder que está dispuesto a retomar otro tipo de soluciones ante los graves desequilibrios a que condujo el neoliberalismo. Ha expresado que “por un tiempo” el Estado debe retomar su papel articulador que dinamice la economía norteamericana y con ella la internacional.
Ante la crisis de los años treinta, también caracterizada por una grave recesión, el presidente Franklin Delano Roosevelt impulsó una estrategia basada en las ideas de John Maynard Keynes, que se resumían en la estrategia de reactivar la actividad económica a través de la intervención gubernamental incentivando la demanda social. Fue famosa la imagen de contratar trabajadores que hicieran hoyos y otros que los taparan. Se trataba de generar empleo y con ello posibilitar la demanda para dinamizar la producción. Hoy quienes renegaron de la intervención gubernamental deberán aceptar el fracaso de un modelo que satanizó al Estado. El mercado nunca se ha regulado solo. Incluso hay evidencias que durante el auge del modelo neoliberal, la retirada gubernamental fue un artificio ideológico. Los gobiernos siguieron interviniendo para evitar el colapso del mercado.
Las 25 acciones del plan anticrisis anunciadas por el presidente Felipe Calderón el pasado 7 de enero representan el reconocimiento de que la intervención estatal en la economía es imprescindible. Que las recetas neoliberales en nuestro país condujeron a una ofensiva monopolización de la economía y a una grave polarización social y que seguir por ese camino conduce a la violencia, al autoritarismo y la ingobernabilidad. Adicionalmente tendremos que preguntarnos por qué en medio de la crisis internacional algunos países como República Dominicana, Haití o China seguirán creciendo, mientras en México se asegura que en 2009 tendremos decrecimiento. Es hora de discutir a fondo que futuro queremos.

 

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