Martes, 22 Enero 2019
You are here: Home Noticias Regiones Indias
Regiones Indias PDF Imprimir E-mail
Escrito por administrador   
Viernes, 04 de Enero de 2019 11:23

MEXICO: López Obrador ofrece diálogo a indígenas que se oponen a proyectos en sureste
Xinhua
MEXICO: Niega AMLO tener problemas con dirigentes zapatistas; no le preocupa rechazo al Tren Maya
Néstor Jiménez / La Jornada
MEXICO: José Gil Olmos. Los zapatistas hoy
Proceso, La Prensa de Monclova
MEXICO: EZLN y AMLO: ¿Cuestión de creencias? Rodrigo Martínez Orozco
El Diario de Colima
MEXICO: 25 años del EZLN Carlos Soledad
La Jornada


CHIAPAS: CNI y CIG se lanzan contra la política indigenista del “capataz del capitalismo”
Elio Henríquez / La Jornada

CHIAPAS: Indígenas presos en El Amate piden a AMLO su liberación
Elio Henríquez / La Jornada

MEXICO: La CIDH analizará el caso de El Charco
Emir Olivares Alonso / La Jornada

QUINTANA ROO: La educación en el Presupuesto 2019
Francisco J. Rosado May / La Jornada Maya

ARGENTINA: Los indígenas luchan por el derecho sobre sus tierras
Daniel Gutman / IPS




MEXICO: López Obrador ofrece diálogo a indígenas que se oponen a proyectos en sureste
Xinhua

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo hoy estar dispuesto a dialogar con el movimiento indígena Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que se opone a la construcción del Tren Turístico Transpeninsular que busca impulsar el sureste mexicano. "Siempre estamos abiertos al diálogo, y ellos están en su derecho de expresarse, de manifestarse, de disentir; se les garantiza en derecho que tienen a expresarse, a manifestarse", expresó el presidente mexicano en su rueda de prensa matutina, la primera de 2019.

El EZLN, al celebrar ayer martes su 25° aniversario de surgimiento en la selva Lacandona (Chiapas, sureste), prometió seguir su lucha hasta lograr desterrar la pobreza, falta de oportunidades, racismo, exclusión y discriminación en sus comunidades indígenas. También dijo que preparará una red de resistencia en contra del llamado "Tren Maya", el proyecto de ferrocarril que recorrerá unos 1.500 kilómetros de distancia por los estados de Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Tabasco y Chiapas.

El gobierno de López Obrador arrancó a finales de diciembre pasado el proyecto del Tren Maya", el cual busca potenciar el turismo en una de las regiones del país con más pobreza, pero también con más atracciones turísticas, cuya inversión podría alcanzar hasta los 150.000 millones de pesos (más de 7.600 millones de dólares). Sin embargo, existen voces que se oponen, como el EZLN y ambientalistas, quienes consideran que el proyecto alteraría el ecosistema del sureste de México, que posee una amplia riqueza natural. "Estamos abiertos al diálogo en todos los casos, todo el que solicite una audiencia tiene derecho a ser atendido, es un derecho constitucional", apuntó López Obrador.

El EZLN hizo su aparición armada el 1 de enero de 1994 en el municipio de San Cristóbal de las Casas, en el sureño estado de Chiapas, con el objetivo de exigir justicia social para los indígenas, pero inicialmente fue reprimido por el Ejército. Al frente del grupo rebelde se colocó el denominado "subcomandante Marcos", quien logró atraer la atención de medios de prensa nacionales e internacionales. En la actualidad, el EZLN es una organización de carácter político, después de que en 2005 anunció, a través de una declaración, que dejaría a un lado cualquier acción con armas.
MEXICO: Niega AMLO tener problemas con dirigentes zapatistas; no le preocupa rechazo al Tren Maya
El Presidente insistió en que grupos conservadores se oponen a los proyectos de su gobierno
Néstor Jiménez / La Jornada

Frente al rechazo al proyecto del Tren Maya externado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo que no tiene problema con el subcomandante Galeano, antes Marcos, y recalcó que no caerá en confrontación. No me van a cucar. Recalcó que respeta las decisiones del grupo zapatista y garantizó el derecho a manifestación. Vivimos en un país libre, no hay represión, no hay censura, indicó al ser cuestionado ayer sobre la postura del EZLN. Subrayó que no tiene diferencias con dirigentes de movimientos sociales, políticos o empresarios. No vamos a enfrentarnos a ningún grupo. Nosotros queremos la paz y la reconciliación, puede haber diferencias, las hay, pero eso no significa que se vaya a caer en una confrontación o en un pleito, indicó. Al ser cuestionado sobre si tiene diferencias con el líder del movimiento zapatista, López Obrador señaló: “Yo no tengo conflictos con el subcomandante Marcos. Lo vi cuando estaba yo por entrar a dirigir el Partido de la Revolución Democrática (PRD), ya tiene algún tiempo. Lo vi en San Cristóbal la última vez. Antes también lo vi en Guadalupe Tepeyac. Lo he visto dos o tres veces. Pero no tengo ningún problema con él, ni con ningún dirigente del zapatismo”.

Ante la postura del EZLN de no permitir el paso del Tren Maya por territorio chiapaneco, dijo que el gobierno federal está abierto al diálogo y todo el que solicite una audiencia tiene derecho a ser atendido, pero descartó estar preocupado por el rechazo. Están en su derecho de expresarse y manifestarse. No veo por qué deba preocuparnos, somos libres. Siempre he dicho que en la democracia hay pluralidad, en la dictadura, pues es pensamiento único, nadie puede hablar, nadie discrepa. Nosotros tenemos afortunadamente el respaldo de los ciudadanos, de la gente, indicó. Al insistirle si le preocupa la posición del zapatismo por tratarse de un grupo armado, el mandatario nacional respondió: “No, no, no, y tampoco me van a cucar, nadie me va a cucar. Últimamente se comentaba, ‘eso sí calienta’. Pues, no, hay mucho frío ahorita. No vamos a caer en ninguna provocación, o sea, esa es mi respuesta”. Insistió en respaldar los proyectos productivos planteados por su administración y aseguró que hay rechazo a ellos por parte de conservadores, pero dijo que son naturales las críticas y puntos de vista distintos luego de un régimen con 36 años de privilegios.
MEXICO: José Gil Olmos. Los zapatistas hoy
Proceso, La Prensa de Monclova

Este primero de enero el Ejército Zapatista de Liberación Nacional cumplió 25 años de haberse dado a conocer públicamente, aunque en realidad tiene 50 años como grupo guerrillero, cuyo origen son las Fuerzas de Liberación Nacional creadas en 1969 por los hermanos regiomontanos César y Fernando Yáñez Muñoz.

Como lo ha hecho desde entonces, cada fin de año celebran en las comunidades de bases de Chiapas un aniversario más, y en esta ocasión lo hicieron en el poblado tojolabal de Guadalupe Tepeyac, que por muchos años ha sido uno de sus principales enclaves guerrilleros. Y para no variar, las palabras del subcomandante Marcos, hoy Galeano, provocaron disonancia en las esferas del poder. En esta ocasión porque anunciaron que no permitirán que por las tierras chiapanecas pase el proyecto lanzado por el presidente Andrés Manuel López Obrador de la construcción del Tren Maya.

Desde hace un cuarto de siglo esta agrupación armada ha vivido momentos importantes que se han presentado de manera paralela a la vida del país, que ha sufrido una serie de acontecimientos sustanciales en los cuales el EZLN ha sido actor activo o presencial. Quizá las nuevas generaciones no tomen en cuenta la trascendencia del movimiento indígena zapatista y lo consideren intrascendente, anticuado e incluso algunos se aventuren a decir que no sirvió de nada porque fue un “invento” del presidente Carlos Salinas de Gortari, lo cual, de ser cierto, sería ridículo porque habría sido un suicidio político para sus ambiciones transexenales. Pero desde que se dieron a conocer públicamente hasta la fecha, suman más de 500 eventos en la vida nacional en los cuales los zapatistas han tenido una incidencia directa o indirecta. Por ejemplo. En 1994, México cuando inició el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, con la promesa del presidente Carlos Salinas de que entraríamos al primer mundo, los zapatistas desnudaron la realidad de un país con problemas seculares de pobreza y marginación. También ese año de elección presidencial, en marzo, ocurrió el magnicidio del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio; en septiembre, el asesinato del líder priista José Francisco Ruiz Massieu, y a finales de año, con Ernesto Zedillo como presidente, sucedió el crack financiero conocido como el “efecto tequila”, que hundió al país en una severa crisis.

Los zapatistas trascendieron estas crisis estructurales y aún mantenida la declaración de guerra al Estado mexicano, a partir de ese año, tomaron el camino de la política haciendo movilizaciones en todo el país con propuestas a la sociedad civil para organizarse: la Convención Nacional Democrática, el Movimiento de Liberación Nacional, el Frente Zapatista de Liberación Nacional y el Congreso Nacional Indígena. La lucha por la autonomía y el autogobierno de los zapatistas ha tenido resultados concretos en Chiapas, donde hay zonas en las que ellos gobiernan con sus propias leyes e instituciones como Juntas de Buen Gobierno. Ahí no entran ningún partido político y tampoco acciones de gobiernos municipal, estatal o federal. De hecho, en territorio zapatista no hay campañas electorales y sus representantes de gobierno autónomo son elegidos en asambleas. Algo similar ocurre también en la comunidad indígena de Cherán en Michoacán y en los pueblos de Guerrero que integran la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Policía Comunitaria (CRAC-PC).

En 1996 los zapatistas chiapanecos lograron que el gobierno reconociera los derechos y cultura de los pueblos indígenas. Sin embargo, fue en 2001, luego de que la dirigencia zapatista encabezada por el subcomandante Marcos realizara una gira en todo el país y subiera a la tribuna de la Cámara de Diputados, que los derechos indígenas fueron reconocidos en la Constitución. No obstante, queda aún pendiente y este gobierno de Andrés Manuel López Obrador podría retomarlo, el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas como sujetos de derecho público. Una buena parte de la narrativa del zapatismo, y en especial del subcomandante Marcos, ha sido contra el sistema de partidos por los altos grados de corrupción que contienen y la falta de representatividad social. Desde 1994 los zapatistas impidieron las campañas y las elecciones en sus territorios, aunque en 2018 cambiaron de idea e impulsaron a la indígena nahua Marichuy como candidata independiente. Ahora ya no es aquel grupo guerrillero que con las armas en manos se alió con los pueblos indígenas para transformar al país. Hoy es el movimiento social indígena que va en la misma corriente de pueblos originarios que defienden sus territorios de grupos políticos aliados a trasnacionales mineras, eólicas, petroleras y del crimen organizado que amenazan con despojarlos de sus tierras. De ahí que se opongan a la construcción del Tren Maya.

Como dice el sociólogo francés Ivon Le Bot: el zapatismo es una antiguerrilla, que se alejó de la lucha armada tradicional, pero está en medio de ser un grupo armado y un movimiento social. Hoy es uno de los movimientos sociales indígenas de mayor influencia en los grupos antisistémicos del mundo y en las organizaciones y pueblos indígenas de México y América Latina, y seguramente será un actor activo en este gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

MEXICO: EZLN y AMLO: ¿Cuestión de creencias? Rodrigo Martínez Orozco
El Diario de Colima

“ES un loco el que dice eso. No sabe pensar, no piensa por el pueblo”, dijo el subcomandante Moisés, del EZLN, el 31 de diciembre, refiriéndose a López Obrador. En esa sentencia encontramos una síntesis de la oposición particular del EZLN al nuevo gobierno. La reacción furibunda de los creyentes de AMLO no se hizo esperar. Igual que en otras ocasiones en que el EZLN o los pueblos indígenas organizados han expresado su rechazo al ahora Presidente, los fanáticos inundaron las redes sociales con la ya tradicional afirmación ridícula e insostenible: el EZLN es un invento malvado de Salinas, que solamente se reactiva y se opone a López Obrador cuando su creador lo ordena. Desde esta perspectiva, los indígenas se convierten en individuos apolíticos, desprovistos repentinamente de agencia política propia, de capacidad de organización, y pasan a ser simples peones de un plan malévolo general de alguien que concentra todo el poder necesario para mover los hilos a placer desde las sombras. No es otra cosa que pensamiento mágico, aunque es mejor verlo como creencias o sistema de creencias. De acuerdo con el filósofo español José Ortega y Gasset, las ideas y las creencias son cosas diferentes. Las ideas se piensan, se someten a prueba y se tiene conciencia de su existencia, mientras que las creencias se dan por hecho, raramente se cuestionan, y cuando son cuestionadas, difícilmente se deja de creer en ellas.

Más allá de si estamos de acuerdo con Ortega, buena parte de la popularidad y legitimidad de AMLO está basada en creencias, más que en ideas, y esa creencia se acerca a la forma populista de entender el mundo: una realidad dividida en dos, entre el pueblo bueno y una cúpula poderosa y malvada conformada por el no-pueblo. En esta visión del mundo y del poder, el líder populista se convierte en el intérprete y ejecutor infalible de una sola y única voluntad popular. Sólo él es capaz de entender al pueblo. Así, la circulación de la voluntad es circular: del pueblo hacia arriba, sin intermediarios, y del líder hacia abajo, por medio de políticas del gobierno. “¿Y cuál es la maña que hace?” –se preguntó el subcomandante Moisés–. “Que hace de que está con el pueblo de México y engañando a los pueblos originarios y demostrando que se hinca en la tierra pidiéndole permiso como creyendo de que todos los pueblos originarios lo creen y aquí nosotros le decimos, no lo creemos eso, al contrario”. Los zapatistas no creen. El sistema populista de creencias les resulta ajeno y falso.

La óptica maniquea y simplificadora de muchos seguidores de AMLO elimina, sin más, una tradición secular de organización y autogobierno de los pueblos indígenas. Por siglos se han organizado para defender sus tierras, aguas y montes, su modo de vida y las injerencias de diversos poderes que amenazan su existencia. No es una opinión, es un hecho. Pero para las creencias no importan los hechos, o no todos los hechos, sólo aquellos que las confirman y conforman.

López Obrador manejó bien el asunto públicamente y evitó confrontarse con el EZLN. Más allá de si estamos o no de acuerdo con los neozapatistas, debemos evitar y combatir a toda costa el lente populista, por naturaleza maniqueo y simplificador. De otra manera, corremos el riesgo de ignorar la complejísima realidad mexicana, que incluye las diversas realidades de los muchos pueblos indígenas. Dicho de otra manera, AMLO lo hizo relativamente bien, sus fanáticos terriblemente mal. Sería bueno que los fanáticos se hicieran responsables de sus pocas creencias, pero habría que preguntarse si ese proceso no transformaría su sistema de creencias en ideas, al estilo de Ortega y Gasset. En fin, a los fanáticos les vendría bien hacerse más preguntas que vomitar sentencias. De AMLO demandamos certezas, estudios de impacto ambiental, un plan ejecutivo del Tren Maya, entre otros instrumentos que nos permitan discutir más en el plano de las ideas que en el de las creencias.

MEXICO: 25 años del EZLN Carlos Soledad
La Jornada

El EZLN y su proyecto político cumplen 35 años, 10 en la clandestinidad y 25 de haberse levantado en armas contra el gobierno mexicano y contra el neoliberalismo. El primero de enero de 1994 sacudió al mundo el neozapatismo, la primera guerrilla transmoderna, o dicho de otra manera, anticapitalista, anticolonial y patriarcal, la cual planteó un movimiento de transformación basado en la construcción de alternativas desde la retaguardia y no desde la vanguardia, como postulan los movimientos de filiación marxista. El zapatismo armado nació para desaparecer. Los indígenas mexicanos se taparon el rostro para que los vieran. Las y los rebeldes irrumpieron para pelear la guerra contra el olvido.

El ¡ya basta! zapatista se repitió el primero de julio, cuando en las urnas, el pueblo mexicano dio la victoria presidencial a Andrés Manuel López Obrador, indiscutible líder del partido Morena. Aunque legítimas las esperanzas que arropa el proyecto de transformación lopezobradorista en muchas personas, hemos de reconocer que en lo profundo, su llegada al poder representa una respuesta al hastío generalizado contra el PRI-PAN-PRD, cuyo proyecto neoliberal y militar dejó al país hundido en un contexto de terror con cifras escalofriantes de muertes y desaparecidos. Los análisis de Javier Hernández Alpízar (https://goo.gl/kgUBpr) y de Gilberto López y Rivas (https://goo.gl/6ih9fr) son esenciales para entender las grandes distancias que separan al proyecto zapatista y a la Cuarta Transformación. López Obrador apuesta por un proyecto de gobierno, ideológicamente socialdemócrata, en el que la palanca de desarrollo sea la lucha contra la corrupción. Confía en el mercado como mecanismo para generar riqueza y en el Estado como garante de la distribución de los beneficios.

Con base en esta lógica ideológica, Morena recae en constantes contradicciones. Por un lado, planea obtener con su programa de austeridad, los recursos necesarios para impulsar su Cuarta Transformación, sin cuestionar la explotación de los de más abajo y, por otro lado, aunque se declara antineoliberal, ha asegurado que impulsará las zonas económicas especiales, auténticos paraísos del capitalismo salvaje. Además, promoverá megaproyectos extractivistas con base en inversiones nacionales e internacionales. Por ejemplo, recién su gobierno anunció la construcción de una gran planta de Nestlé en Veracruz, en contra de los intereses de los cafetaleros locales (https://goo.gl/M3SKK2). Parece que impondrá el Tren Maya, a pesar de las resistencias de los pueblos indígenas y además está desarrollando la Guardia Nacional que continuará el proceso de militarización en el país y que podrá ser usada en contra de las resistencias a los megaproyectos, como ha señalado el profesor Carlos Fazio (https://goo.gl/ZBqzTw). Por tanto, asumir que la Cuarta Transformación tendrá el mismo calado que la Independencia, la Reforma y la Revolución, tal vez sea albergar demasiadas esperanzas en un proyecto continuista, aunque socialdemócrata.

Las y los zapatistas irrumpieron hace 25 años en un Chiapas en pleno proceso de colonización, donde las niñas y niños se morían y se siguen muriendo de desnutrición y por falta de medicamentos. Basta recordar que mientras leemos este artículo, mil 237 personas del poblado de Chalchihuitán se encuentran desplazados de sus comunidades por conflictos armados por tierras (https://goo.gl/LCFNky). Aunque el proyecto zapatista ha ido madurando y afinándose con el tiempo, desde el principio lucha por crear un mundo nuevo, abajo y a la izquierda, y es eso lo que han venido haciendo desde entonces. Se trata de una apuesta firme por la defensa del territorio. Plantea ante todo, un proyecto de democracia radical y de respeto a la madre tierra, un mundo donde quepan muchos mundos.
No se trata sólo de que AMLO, incluyera a Esteban Moctezuma como secretario de Educación, quien realizó labores de contrainsurgencia y persecución a la comandancia zapatista en el proceso de San Andrés en 1998. Las diferencias de proyecto son insalvables. El zapatismo forma parte de un proceso más amplio de transformación. Se trata de una apuesta clara de defensa de modelo alternativo ante la crisis civilizatoria por la que atravesamos. Es un proyecto crítico con la modernidad occidental, de corte capitalista, colonial y patriarcal. El EZLN forma parte de los movimientos sociales y políticos del México profundo, como el Congreso Nacional Indígena, que busca poner nuestra matriz mesoamericana en el centro. De ver a Occidente desde nuestras comunidades, de continuar con el proceso de descolonización y de ejercer principios del mandar obedeciendo. Con más de 525 años de resistencia, el México de abajo, el México profundo continúa la misma lucha de descolonización. El primero de enero de 1994 inició la verdadera transformación, el cambio de era, de paradigma; lamentablemente, la ceguera de la izquierda institucional es tan profunda que difícilmente se sumará a ella.

CHIAPAS: CNI y CIG se lanzan contra la política indigenista del “capataz del capitalismo”
Elio Henríquez / La Jornada

San Cristóbal de Las Casas. El Congreso Nacional Indígena (CNI) y el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) afirmaron que el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) y su “dizque nueva política indigenista no es más que la profundización de la ofensiva contra la vida, con la que quieren debilitar la lucha por la autonomía de los pueblos originarios que con su lucha frenan la devastación que de arriba imponen”. En un comunicado manifestaron: “no le creemos al capataz del capitalismo que dice gobernar México y no aceptaremos ninguna falsa consulta como esas con las que quieren legitimar el robo de los territorios indígenas y campesinos, nuestro exterminio y la agudización de la guerra en nuestra contra”. Y reiteraron: “no aceptaremos nuestra muerte aunque traigan miles o millones de votos que, según ellos, así lo decidieron”. Subrayaron que “con nosotros caminan los pasos profundos, reales e irrenunciables que los pueblos originarios hemos dado en resonancia con el caminar del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y las comunidades indígenas zapatistas”.

Advirtieron que “junto con la profundización de la guerra capitalista también profundizaremos nuestra resistencia y rebeldía. Las mineras con las que pactaron los megaproyectos en el Istmo de Tehuantepec, el inmoral proyecto del Tren Maya, la devastación y privatización para sembrar plantaciones forestales industriales en la selva Lacandona, y la enajenación territorial al gran capital que son las zonas económicas especiales se toparán de frente con el verdadero poder, el de abajo, ese que no se rinde, que no se vende y no claudica, porque hacerlo es sabernos muertos como pueblos”. Luego de saludar “con orgullo” el 25 aniversario del levantamiento armado del EZLN, sentenciaron que “con la guerra desatada en contra nuestra, nos hemos visto reflejados en el caminar de las comunidades indígenas zapatistas, sabidos de que afuera sólo hay amenazas en nuestra contra y que todo es en nombre de la riqueza para sólo algunos”.

CHIAPAS: Indígenas presos en El Amate piden a AMLO su liberación
Elio Henríquez / La Jornada

San Cristóbal de las Casas. Once indígenas presos en el penal número 5 de San Cristóbal de las Casas pidieron la intervención del presidente Andrés Manuel López Obrador y gobernador Rutilio Escandón para que sean analizados sus expedientes y liberados, con el argumento de delitos prefabricados. Agrupados en Solidarios de la Voz de El Amate, adherente de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, afirmaron que “en vez de estar contentos con nuestras familias en las fiestas navideñas y fin de año, nos pasamos tristes porque no podemos convivir con nuestros seres queridos a causa de la injusticia de estar encarcelados”. En un documento dirigido a la senadora Nestora Salgado, señalaron “ya hemos sufrido mucho, llevamos una década de estar privados de nuestra libertad”. Los internos, que dijeron ser “presos políticos y de conciencia”, agregaron que están en la cárcel por delitos “prefabricados por funcionarios de las pasadas administraciones”. También llamaron a las organizaciones defensoras de derechos humanos a “seguir exigiendo una verdadera justicia”. El documento fue firmado por los reos Alejandro Díaz Santiz, Mariano Pérez Velasco, Diego López Méndez, Martín Gómez López, Juan Castellanos Gómez, Mariano Gómez López, Felipe Díaz Méndez, Mario Díaz Rodríguez, Marcos Gómez López, Mario Gómez López y Roberto Martínez Pérez. Agregaron que ninguno de ellos fue incluido entre los 142 presos liberados el fin de año en Chiapas como resultado de los trabajos de la mesa de reconciliación.

MEXICO: La CIDH analizará el caso de El Charco
El 7 de junio de 1998 fueron masacrados 10 indígenas y un estudiante en esa localidad de Guerrero
Emir Olivares Alonso / La Jornada
La masacre a manos de elementos del Ejército mexicano de 11 personas –10 indígenas na savi (mixtecos) y un estudiante universitario– en la comunidad El Charco del municipio de Ayutla de los Libres, Guerrero, el 7 de junio de 1998, será analizada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Pese a los intentos que el Estado mexicano realizó durante la administración de Enrique Peña Nieto para que el caso no fuera revisado a escala internacional, el organismo regional admitió hace unos días la solicitud efectuada por algunos sobrevivientes, familiares de las víctimas y la Red Solidaria Década contra la Impunidad (RSDCIAC), al considerar que hay elementos que podrían derivar en violaciones a las garantías fundamentales. El 6 de junio de aquel año, en la escuela primaria rural Caritino Maldonado Pérez se celebró una asamblea en la que participaron unas 70 personas entre indígenas de la región y presuntos integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI). Algunas versiones señalan que se habló sobre proyectos productivos y otras afirman que se abordó la lucha del movimiento guerrillero. En la madrugada del siguiente día, quienes ahí pernoctaban fueron sorprendidos por el Ejército, que de acuerdo a los pobladores fue el primero en abrir fuego, aunque la parte oficial señaló que los militares sólo respondieron al ataque de quienes se encontraban en el colegio.

El operativo concluyó con 10 indígenas na savi y un estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México muertos, cinco personas heridas y 21 detenidos. Tras un largo proceso por alcanzar justicia en México, algunos sobrevivientes y familiares de las víctimas llevaron el caso ante la CIDH en el segundo semestre de 2015. El organismo internacional solicitó al gobierno mexicano un informe sobre los hechos, y éste respondió 13 meses después (en diciembre de 2016) y fuera del tiempo. Negó violaciones a derechos humanos con el argumento de que “se trató de un enfrentamiento entre un grupo guerrillero y soldados” y pidió que el caso no fuera admitido. Pese a esos argumentos, la CIDH recientemente hizo llegar a la RSDCIAC el informe de admisibilidad, por lo que ahora los comisionados analizarán los hechos y tras conocer todas las posiciones emitirán un informe de fondo. Mañana, en conferencia, sobrevivientes e integrantes de la agrupación civil darán a conocer los detalles de dicha admisión.

Magdalena López, secretaria ejecutiva de la RSDCIAC, destacó la importancia que estos hechos sean analizados por la CIDH, pues se trata del primer caso en el que están implicados elementos del Ejército en abusos contra una comunidad –en otros habían sido paramilitares– y en el que también se reconoce la presencia guerrillera en una comunidad na savi. “Es un caso que muestra las atrocidades en las que ha incurrido en Ejército y que hoy retoma relevancia ante el proyecto de mantener a las fuerzas armadas en las calles (con el proyecto de la Guardia Nacional del presidente Andrés Manuel López Obrador)”. Reconoció que en junio pasado varias viudas de las víctimas mortales de El Charco decidieron no seguir con el proceso ante la CIDH debido a que deseaban ser beneficiarias de proyectos productivos que en su momento ofrecieron los gobiernos federal y estatal, con la condición de que se desistieran de continuar el caso ante el organismo internacional.

Sobre los señalamientos de las esposas de algunos asesinados en el sentido de que la RSDCIAC les habría demandado 250 mil pesos para mantener la petición ante la CIDH, López aclaró que en efecto, las familias aportaron 200 mil pesos, pero fue por un acuerdo y no se les obligó, pues el costo de todo el proceso internacional ha rebasado los 900 mil pesos para la agrupación.

QUINTANA ROO: La educación en el Presupuesto 2019
La buena calidad en educación tiene costo, pero no tiene que ser caro
Francisco J. Rosado May / La Jornada Maya

Uno de los temas más discutidos a finales del año pasado es el Presupuesto 2019. Si bien hubo una corrección en el monto asignado a educación superior, no se despejó el panorama completamente para varios subsistemas, como el de educación intercultural o el del sistema de las 100 nuevas universidades para el bienestar que iniciarán actividades este año. Hay un elemento estructural que está afectando no solo el uso eficiente del recurso asignado a educación superior, sino que también al incremento en el monto que debería tener. ¿Por qué no hemos podido como país incrementar el porcentaje de graduados en educación superior? ¿Por qué no tenemos la inversión por estudiante que tienen los países avanzados?

Para responder estas preguntas clave, es urgente pensar diferente. Se propone como premisa que no podemos ni debemos pensar el solucionar los problemas de educación presentes en el siglo XXI con formas de pensamiento ancladas en los primeros años del siglo XX. Van un par de lecturas que podrían arrojar luz a los tomadores de decisiones que buscan establecer paradigmas diferentes para lograr un mejor impacto con el presupuesto asignado en 2019 y preparar un mejor futuro. No se trata solamente de dinero, se trata de transformar la forma de pensamiento actual, la cual si mantiene la misma inercia de años anteriores seguirá provocando los mismos resultados de años anteriores. El libro Educación superior sostenible en Quintana Roo —disponible en researchgate.net— propone la implementación del concepto de Sistema de Educación Superior Sostenible, definido como “…aquel que garantiza una formación de calidad para las generaciones presentes sin poner en riesgo ni la viabilidad ni la calidad y la pertinencia de formación de las generaciones futuras”.

No se puede tener un sistema de educación sostenible con una educación que no se refleja en el crecimiento económico ni desarrollo sostenible de un país o región. Tampoco se puede lograr con estructuras administrativas abultadas, donde se distrae el recurso para funciones no sustantivas. Mucho menos se puede lograr bajo un sistema que mide su desarrollo basado en el incremento del número de carreras que una institución ofrece. No hay que olvidar que a la velocidad del desarrollo tecnológico y acumulación de conocimiento en varias latitudes del planeta no es equivocado pensar que mañana habrá nuevas áreas de oportunidad laborales que ni siquiera hemos pensado hoy. Entonces un sistema atado a carreras que no tienen la flexibilidad de adaptarse a los rápidos avances, estará formando candidatos a desempleo. Si adicionalmente el sistema forma profesionistas que no tienen impacto en el crecimiento económico ni desarrollo sostenible, ¿qué presupuesto puede alcanzar para un sistema así? Es necesario pensar en la sostenibilidad del sistema educativo.

El volumen Sin memoria no hay historia —disponible en academia.edu— ofrece ideas, ejemplos y datos que pueden ser usados en el programa de las 100 universidades que AMLO prometió en campaña. En Quintana Roo habrá al menos dos de estas universidades, ambas en regiones indígenas. El libro ofrece testimonios, evidencias, metodologías y conceptos que podrían ser muy útiles en las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García. La participación de la comunidad y, muy especialmente, de los sabios locales y de los nool-iknal, garantizan una alta calidad y no encarecen la educación ofrecida. La idea es aprovechar al máximo el potencial y los conocimientos de la región, articulados con conocimientos del mundo no indígena, para preparar profesionistas pertinentes para dos mundos, el suyo, el local, el indígena, pero también capaz de desarrollarse con alto nivel de profesionalismo en el mundo no indígena.

La buena calidad en educación tiene costo, pero no tiene que ser muy caro. Si tan solo pudiéramos tener un buen plan que permita aumentar la matrícula como resultado del crecimiento económico y desarrollo sostenible logrado por los egresados con calidad, seguramente no estaríamos en grandes complicaciones al momento de definir un presupuesto de apoyo federal. Si implementamos un sistema que permita multiplicar el presupuesto del subsidio con recursos de fundaciones o de fuentes privadas, legales, habríamos dado un paso en la dirección correcta. Si tan solo nos atreviéramos a pensar y actuar diferente, con base en experiencias como las que ofrecen los libros antes mencionados, quizá no tendríamos las angustias que genera la distribución de un presupuesto que no llena las expectativas creadas con una forma de pensamiento que no se abre a opciones para atender en forma estructural el problema que tenemos como país.

ARGENTINA: Los indígenas luchan por el derecho sobre sus tierras
Daniel Gutman / IPS

Tartagal. Nancy López vive en una casa de barro, madera y latón, dentro de un terreno privado dedicado a la agricultura. Forma parte de una comunidad indígena del norte argentino de 12 familias que, como casi todas, no tiene título del suelo que ocupa y vive bajo amenaza constante del desalojo. Viuda y con nueve hijos, la mujer escuchó relatos de tiempos mejores. “Mi papá me contaba que antes podían ir, volver y quedarse donde quisieran. No se hablaba de tierras privadas, no había soja, no había alambrados. Se sentían libres. Hoy nos dicen usurpadores”, contó a IPS.

López pertenece a los wichí, uno de los pueblos indígenas más numerosos de los 31 registrados en Argentina. Según datos oficiales, los habitantes originarios representan 2,38 por ciento de la población total de este país sudamericano de 44 millones de personas, aunque especialistas y dirigentes indígenas consideran que el porcentaje real es muy superior. El 92 por ciento de las comunidades no tiene título de propiedad de la tierra que habita, según un relevamiento publicado en 2017 por la Auditoría General de la Nación, organismo de control que depende del Poder Legislativo. La dimensión del conflicto es enorme. Aproximadamente la mitad de las 1.600 comunidades originarias que existen en el país han realizado o están realizando el proceso de relevamiento de sus tierras que el Estado empezó hace más de 10 años y reclaman ocho millones y medio de hectáreas, más que la superficie de Panamá.

El telón de fondo es el patrón de discriminación que en Argentina persiste a pesar de los avances normativos, como lo percibió en 2011, durante una visita al país, el entonces relator especial de las Naciones Unidas sobre los pueblos indígenas, James Anaya. “Existen todavía legados de la época de colonización y la historia de exclusión sigue siendo muy visible”, escribió el relator en su informe.
Nancy López, quien ejerce un papel de liderazgo en su comunidad, dice que los niños ya no quieren hablar la lengua wichí, porque si lo hacen los discriminan en las escuelas, en las que debe existir un auxiliar bilingüe, de acuerdo a la Ley de Educación Nacional, vigente desde 2006. “Al auxiliar bilingüe lo ponen a sacar fotocopias o a hacer mandados. Apenas les traduce a los chicos cuáles son las tareas. Hay mucho racismo”, contó López, mientras los niños de la comunidad jugaban con barro bajo la lluvia.

Su comunidad, El Quebracho, es una de las decenas que se ubican cerca de Tartagal, una ciudad de 80.000 habitantes en la provincia de Salta, sobre la ruta 86, que en realidad es un precario camino de tierra y barro que conduce a la frontera paraguaya. López explica que su comunidad se instaló hace unos seis años en el campo donde hoy vive, sin permiso del dueño, “porque esto antiguamente era monte”, que es como en Argentina se llama a las áreas rurales naturales, que no han sido afectadas por actividades productivas. Del monte, justamente, es de donde han nutrido históricamente sus necesidades de alimento, medicina o madera para construir sus casas los wichí y otros pueblos indígenas de la zona, que son cazadores-recolectores. Pero cada vez hay menos monte. Junto con la vecina Santiago del Estero, Salta es la provincia argentina que más deforestación sufrió en, por la expansión de la frontera agropecuaria, empujada principalmente por la soja transgénica, que hoy ocupa más de la mitad de la superficie sembrada en el país. “A las comunidades indígenas nos fueron corriendo (echando) de Tartagal a medida que la ciudad se fue agrandando y entonces vamos donde podemos”, explica López, quien recuerda que hace un par de años fueron desalojados en un operativo en el que participaron unos 200 policías. “Nos quedamos viviendo al costado de la ruta unos dos meses, hasta que los policías se fueron y volvimos a entrar. No tenemos otro lugar adónde ir. Antes todo era monte. Hoy estamos acorralados por la soja”, narró.

Desde su organización como nación, en 1853, Argentina se fijó como uno de sus objetivos primordiales excluir o asimilar a los indígenas. De hecho, su Constitución, promulgada aquel año, exhortaba a “conservar el trato pacífico con los indios, y promover la conversión de ellos al catolicismo”, mientras, en cambio, imponía al gobierno, en el artículo 25 aún vigente, la obligación de fomentar la inmigración europea.

La directiva sobre la población originaria estuvo activa hasta hace apenas 25 años. Solo en 1994, durante la última reforma constitucional, se la reemplazó por un artículo que reconoce “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas” y “la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan”. Sin embargo, según el relator Anaya, el cambio constitucional no modificó una realidad marcada por “la desposesión histórica de grandes extensiones de tierras por estancieros y por la presencia de empresas agropecuarias, petroleras y mineras que operan en tierras reclamadas por comunidades indígenas”.

En 2006, el legislativo Congreso Nacional se hizo eco de la situación y sancionó la Ley de Comunidades Indígenas, que declaró la emergencia territorial indígena, ordenó la realización de relevamientos de los suelos ocupados ancestralmente y suspendió los desalojos, aun con sentencia judicial, por un plazo de cuatro años.

Desde entonces, sin embargo, el relevamiento ni siquiera empezó para la mitad de las comunidades, a pesar de que la ley ha sido prorrogada tres veces. Y aquellos que tienen relevamiento, en su gran mayoría tampoco tienen título de propiedad comunitaria. Hoy en día se denuncia, además, que se siguen realizando desalojos, aunque la ley vigente los prohíbe hasta 2021. Así, no extraña que sean territoriales enorme mayoría de conflictos que involucran a indígenas en Argentina, de acuerdo a Amnistía Internacional, que en 2017 difundió un estudio que detectó 225 situaciones no resueltas en todo el país. “Algunas provincias han otorgado títulos de propiedad, pero no existen en la Argentina mecanismos institucionales de acceso a la propiedad comunitaria indígena. Hace falta una ley nacional”, dijo a IPS la abogada Gabriela Kletzel, del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS). Esa ONG tramita ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el caso de un grupo de comunidades, cuya propiedad sobre 400.000 hectáreas fue reconocida por el gobierno de la provincia de Salta en 2014. “Sin embargo, esas comunidades aún no pueden disponer del territorio porque no tienen título de propiedad. Y todavía no consiguen que familias criollas saquen de su tierra el ganado vacuno, que destruye los recursos naturales que son fundamento de la vida indígena”, dijo Kletzel.

John Palmer, un antropólogo inglés que llegó a Salta hace más de 30 años y se casó con una indígena wichí, explicó a IPS: “Los indígenas que viven en lam periferia de las ciudades son refugiados, que han sido desplazados de su lugar en el bosque, desde hace 100 años por campesinos no indígenas que llegaron con sus vacas y, en las últimas décadas, por los intereses productivistas del agro”.




 

Your are currently browsing this site with Internet Explorer 6 (IE6).

Your current web browser must be updated to version 7 of Internet Explorer (IE7) to take advantage of all of template's capabilities.

Why should I upgrade to Internet Explorer 7? Microsoft has redesigned Internet Explorer from the ground up, with better security, new capabilities, and a whole new interface. Many changes resulted from the feedback of millions of users who tested prerelease versions of the new browser. The most compelling reason to upgrade is the improved security. The Internet of today is not the Internet of five years ago. There are dangers that simply didn't exist back in 2001, when Internet Explorer 6 was released to the world. Internet Explorer 7 makes surfing the web fundamentally safer by offering greater protection against viruses, spyware, and other online risks.

Get free downloads for Internet Explorer 7, including recommended updates as they become available. To download Internet Explorer 7 in the language of your choice, please visit the Internet Explorer 7 worldwide page.