• En colaboración con otras instancias se puso a disposición más de tres mil pruebas PCR para detectar la COVID-19; donó 100 galones de gel antiséptico, elaborado por la FQ: María del Carmen Mayén
• La institución internacional cumple 112 años de haberse constituido en México; tiene presencia en más de 180 países
• Porfirio Díaz expidió el Decreto con fecha 21 de febrero de 1910, mediante el cual se le dio reconocimiento oficial

Tan sólo el año pasado, 277 mil personas en el territorio nacional se beneficiaron con los servicios que brinda la Cruz Roja Mexicana, institución fundamental que ofrece atención médica y traslada pacientes, además de atender desastres y colaborar de distintas maneras con la UNAM, afirma María del Carmen Mayén González, académica de la carrera de Médico Cirujano en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala.

La UNAM y esa institución colaboran en diversos ámbitos, por ejemplo en la capacitación de alumnos para realizar los desplazamientos, brindar servicio en situaciones de desastre, así como en la impartición de cursos como los de reanimación cardiopulmonar, indica.

Durante la pandemia, la Universidad Nacional le donó 100 galones de gel antiséptico, elaborado por integrantes de la Facultad de Química, el cual se utilizó para la protección y seguridad de paramédicos en ambulancias quienes atienden traslados y revisiones de personas contagiadas.

Además, junto con la Cruz Roja y la empresa Accenture México unieron esfuerzos para implementar un proyecto de prevención de la enfermedad y cuidado de la salud en la comunidad universitaria, razón por la cual se aplicó un programa integral, el cual buscó beneficiar a miles de estudiantes, profesores, investigadores y personal administrativo.

Para ello se pusieron a disposición -sin costo- más de tres mil pruebas PCR para detectar la COVID-19, para lo cual se inauguró un hospital de campo de la Cruz Roja en el Estadio Olímpico Universitario que funcionó de octubre a noviembre de 2021, rememora la académica de la FES Iztacala.

Asimismo, con el apoyo de Amazon se organizó el programa “Mi Universidad Segura”, consistente en medidas de prevención contra ese padecimiento en la UNAM en la Ciudad de México, entre ellas pruebas para la detección del coronavirus; talleres y pláticas de prevención; distribución de cubrebocas y gel antibacterial; además de comunicación de mensajes oficiales sobre cómo reducir los contagios, priorizando la salud de los jóvenes estudiantes y sus familias. Desde diciembre de 2021 hasta el 1 de febrero pasado, se beneficiaron más de 40 mil personas.

Benemérita institución

Su labor es invaluable, prueba de ello es el acopio y distribución de ayuda humanitaria (alimentos, productos de higiene personal, etcétera), para los afectados por sismos, inundaciones, por ejemplo; la búsqueda y rescate de personas atrapadas y hasta el restablecimiento de la comunicación entre familiares, recalca Mayén González.

Con motivo del 112 aniversario de su creación en nuestro país, la urgencióloga destaca el papel que ha tenido esa institución durante la pandemia en el desplazamiento de quienes presentan la COVID-19, para lo cual se vale de cápsulas a fin de evitar mayores contagios.

Se trata de una institución humanitaria de ámbito internacional y carácter voluntario, creada en 1864, la cual a partir de entonces actúa en favor de las personas vulnerables. En la actualidad tiene presencia en más de 180 países, con el símbolo de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja; el número de voluntarios supera los 100 millones.

En nuestro país, el entonces presidente Porfirio Díaz expidió el Decreto con fecha 21 de febrero de 1910 mediante el cual se le dio reconocimiento oficial, aunque en sus estatutos se denominaba Asociación Mexicana de la Cruz Roja; entró en vigor con su publicación en el Diario Oficial de la Federación del 12 de marzo de ese año. El 26 de abril se nombró la primera mesa directiva oficial.

De acuerdo con cifras de la institución, durante 2020 se desplegaron en las 555 delegaciones del país dos mil 544 ambulancias destinadas a atender emergencias, con personal capacitado para maniobrar con pacientes sospechosos de SARS-CoV-2.

El equipo está conformado por 38 mil 669 voluntarios, de ellos dos mil 141 son técnicos en urgencias médicas (paramédicos); dos mil 301 especialistas en la intervención de desastres; 222 en búsqueda y rescate de estructuras colapsadas; tres mil 276 médicos y enfermeras; dos mil 131 damas voluntarias; seis mil 834 jóvenes Cruz Roja; y 482 capacitadores de la Coordinación Nacional de Prevención de Accidentes. El resto atienden cuestiones de control o temas administrativos.

Ese mismo año, el equipo de esa institución privada atendió a 268 mil 700 personas de las 32 entidades del país; 39 mil 848 fueron sospechosas y confirmadas con la COVID-19.

Emergencias vs. urgencias

La Cruz Roja Mexicana brinda, entre sus servicios, formación a profesionales de enfermería y técnicos de urgencias médicas (TUM), atención prehospitalaria y hospitalaria, análisis clínicos, curaciones, operaciones y ambulancias en caso de emergencia, entre otros.

Al respecto, la universitaria aclara que una emergencia no es igual a una urgencia. De acuerdo con la Delegación Xalapa de la institución, la primera se refiere a la situación de salud que se presenta repentinamente, requiere tratamiento inmediato o atención e implica alta probabilidad de riesgo de pérdida de la vida.

En cambio, la segunda también se presenta de forma súbita, pero sin riesgo de vida, por lo que se requiere asistencia médica dentro de un tiempo razonable.

Eso también se conoce como urgencia “real” y “sentida”. En el primer caso, los médicos deben actuar de manera inmediata y estabilizar al paciente para garantizar la viabilidad del órgano que esté en peligro y, sobre todo, su vida. En el segundo, la atención no es necesariamente inmediata, comenta.

Los urgenciólogos enfrentan, entre otros problemas, la saturación de los servicios debido a que la población no identifica el tipo de situación que enfrenta. A ello se suma el déficit de personal en esa área de los hospitales y, en ocasiones, la falta de medicamentos.

Cuando una ambulancia llega a un centro hospitalario con la sirena abierta, los especialistas saben que se trata de un paciente en estado crítico que debe ser atendido de inmediato.

Para establecer la gravedad, se utiliza el triaje, método de clasificación que permite evaluar las prioridades de atención. Se trata, señala la experta universitaria, de una especie de “semáforo” que indica quién debe recibir atención médica pronta.

A diferencia de lo que se piensa, cuando alguien asiste a los servicios de urgencias no puede ser atendido de inmediato, ya que se valora caso por caso; la prioridad siempre es salvar vidas y se prioriza a las personas más graves, enfatiza Mayén González.

Entre los principales motivos de atención en el área de urgencias se encuentran los de trauma y heridas por cualquier causa, como uso de arma de fuego o accidentes automovilísticos. Otras causas frecuentes son los padecimientos crónico degenerativos, como diabetes, hipertensión o insuficiencia renal, que ocasionan que los pacientes lleguen descompensados o con alguna patología aguda, como un infarto.

Ante una población en crecimiento y la insuficiencia de nosocomios y personal médico, los hospitales de la Cruz Roja Mexicana permiten atender a la población que no es derechohabiente de otras instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, recalca.

En ocasión de su aniversario, es necesario hacer hincapié en las aportaciones de la Cruz Roja a la sociedad mexicana y en la importancia de que contribuyamos con donativos para que continúe su labor, ya que no recibe ningún apoyo gubernamental. “No sabemos el momento en que vamos a necesitar una ambulancia o asistir a uno de sus hospitales”, asevera Mayén González.

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